viernes, 21 de enero de 2011

La hora

Caminaba una fría noche, a través de un oscuro callejón, tan oscuro como los pensamientos que lo acompañaban e invadían a esa hora; vio a un lado y, vio al otro y no pudo ver nada; se quiso ver las manos, sin embargo no pudo, se intentó palpar el rostro empero no sintió nada; de repente una fuerza extraña lo invadió, una ceguera luz lo recogió y lo abrazó en un perpetuo y profundo abrazo y cuando al fin pudo abrir los ojos, se vio a si mismo tendido en el frío asfalto, solitario como siempre lo había estado en su vida, la única diferencia es que en esta hora la vida también lo había abandonado.

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